La oleada de películas
producidas dentro de lo dos subgéneros conocidos como "found footge" y "mockumentary" en los últimos años ha
sido y sigue siendo apabullante, y especialmente dentro del cine de
terror. Aquellos que en lo que a este género se refiere os
circunscribáis exclusivamente a lo que se estrena en salas y a lo que
llega a nuestro país, puede que penséis que no es para tanto, pero
aquellos que hayáis rascado un poco la superficie y estéis
acostumbrados a adentraros en las entrañas del horror seguramente
sabéis de lo que hablo.
Los auténticos seguidores del terror no podemos contentarnos con lo que producen las grandes productoras, ya que normalmente se limita a un par o tres de películas al año y por lo general de dudosa calidad. Es en el mercado independiente donde está lo bueno, donde se pueden encontrar películas realmente con un sabor fresco y original, aunque creedme cuando os digo que también es donde moran las peores bazofias. Cintas que consiguen un estreno en su país de origen pero que no alcanzan una cuota de pantalla lo suficientemente alta para ser exportadas, largometrajes para festivales o de estreno en un numero de salas muy limitado, películas que van directas a vídeo e incuso las que se distribuyen solamente por internet. Los que estéis más familiarizados con esta clase de producciones sabéis de lo que hablo y que el boom que han sufrido los filmes estilo “found footage y “mockumentary” en los últimos años no tiene parangón.
Y es que puedo afirmar
así a ojo y no temo exagerar ni un ápice que al menos una película
al mes de uno de estos subgéneros se ha estrenado durante los
últimos dos o tres años, y aún puede que me quede corto.
El origen de este éxito
sin precedentes es fácil de encontrar: todo se debe al éxito de la
película “Paranormal Activity”. Está claro que ya habían
habido ejemplos, y muy superiores a esta en cuanto a calidad, pero
empecemos por el principio.
A lo que nos referimos
cuando hablamos de las películas de “found fotage” y
“mockumentary”, es a dos estilos de filme prácticamente iguales
aunque con sutiles diferencias. Ambos se basan en la idea de que lo
que vamos a ver es metraje real, grabado normalmente con cámara de
vídeo y que se nos muestra con la intención de demostrarnos que los
acontecimientos en los que se basa la premisa de la película son
reales. La diferencia entre ambos subgéneros se basa principalmente
en que en el estilo “found footage” normalmente vemos el metraje
en crudo, quizás con una pequeña introducción. Por contra, en las
cintas del tipo “mockumentary” normalmente también giran
alrededor una película encontrada, pero se pretende que el
espectador crea que está viendo un documental alrededor de la misma,
y cuenta con testimonios a cámara de los protagonistas o
especialistas, fragmentos de audio y otras filigranas típicas de los
documentales.
Naturalmente existen
puntos intermedios, como cuando la acción gira entorno a un metraje
encontrado de un equipo que rodaba un documental y de este estilo
también hay cientos de ejemplos.
El rodaje de una de estas
películas parte de una serie de premisas: para empezar los actores
deben de ser especialmente buenos, y los personajes creíbles,
condiciones que rara vez se cumplen. Conforme los estilos han ido
evolucionando, gran cantidad de trucos han ido incluyéndose y ya son
típicos del género, como la presencia de varias cámaras, la
introducción de escenas captadas por cámaras de seguridad y cosas
similares.
El reclamo que utilizan
este tipo de películas como elemento generador del terror también
ha ido evolucionando. Cuando uno trata de remontarse a los inicios
del “found footage” como subgénero del terror, las dos películas
que primero vienen a la mente son seguramente “Cannibal Holocaust”
y “The Blair Witch Proyect”. Estos dos filmes son simplemente
fantásticos, pero no debemos olvidar que la premisa con la que
fueron lanzadas a las salas de cine fue que los eventos que se
narraban en ellas eran reales. En el caso de “Cannibal Holocaust”
la cosa llegó hasta el punto de que los productores y el director de
la película llegaron a ir a juicio acusados de haberse lucrado con
las muertes aparecidas en la cinta, pidiendo estos a los actores que
no se presentaran en los juzgados tan solo para acrecentar la
histeria creada alrededor del largometraje.
Muy parecida fue la
estrategia utilizada para promocionar “The Blair Witch Proyect”,
sirviéndose la productora del internet de finales de los noventa y
otros medios para hacer correr el rumor de que todo lo que aparecía
en el filme era real.
Este marketing utilizado
para lanzar ambas películas las rodeaba de un halo de misterio, yo
mismo recuerdo ir a verlas al cine con el firme convencimiento de que
todo era un truco pero sin saberlo a ciencia cierta, con la duda bien
plantada en mi interior y echando raíces. Algo como esto, en la
sociedad escéptica que vivimos hoy en día y con internet sería
imposible.
Algo a reseñar llegados
a este punto, es que tan solo un año antes del estreno de “The
Blair Witch Proyect”, una película muy similar con el título de
“The Last Broadcast” fue estrenada en Estados Unidos con un
argumento parecido pero que giraba en torno al mito del diablo de
Nueva Jersey. Desgraciadamente apenas tuvo repercusión y las
críticas fueron más bien regulares, aunque la película en si está
bien, echadle un vistazo si tenéis la suerte de dar con ella.
“Paranormal Activity”
por su parte no contaba con la baza de hacer creer a lo espectadores
que lo que estaban viendo era real, es más, nunca lo pretendió.
Recuerdo perfectamente ver la película siendo promocionada
mostrando imágenes de reacciones de gente viéndola en una sala de
cine, y diciendo que Steven Spielberg había dicho que era la
película más terrorífica que había visto en no sé cuánto tiempo
-anda que hará falta mucho para acojonar a Steven Spielberg.
Desde mi punto de vista,
la clave para entender el éxito de “Paranormal Activity” y sus
infinitas secuelas es, que todo lo que vemos en una cámara de vídeo
nos resulta más real, más cercano, te parece que te podría pasar a
ti. De este modo, mostrando actividad paranormal en una película en
vídeo -en “The Blair Witch Proyect” al fin y al cabo no se veía
nada”- consiguió meter a la gente dentro de la película y el
miedo dentro de la gente. Todos hemos visto esos supuestos vídeos de
fantasmas en la tele y en Youtube y sabéis que os han dado más
miedo que treinta películas de terror juntas.
Al igual que había
ocurrido con “The Blair Witch Proyect”, “Paranormal Activity”
obtuvo una cantidad obscena de beneficios si los comparamos con el
dinero que costó realizarla. De hecho, cuando los realizadores de
“Paranormal Activity” la mostraron a los productores, a éstos les
encantó, pero dijeron que antes de que llegar a los cines, la
película debía de ser rehecha con mayor presupuesto. Sin embargo,
tras unos pases con grupos de opinión, resultó que al público le
encantaba tal y como estaba. Esto puso las cosas fáciles para las
productoras independientes: con muy poco dinero se podía realizar
una película cuya calidad visual no se diferenciaría de una de este
mismo género rodada por un gran estudio y que incluso podía llegar
a salas y conseguir pingües beneficios.
Tanto “Cannibal
Holocaust” como “The Blair Witch Proyect” no eran películas
para todo el mundo. “Cannibal Holocaust” tiene unos niveles de
gore muy por encima de lo que el espectador medio está dispuesto a
tolerar, lo que ha ayudado a la película a alcanzar un estatus de
culto.
Una cinta que los adolescentes se pasaban por debajo de los pupitres en el instituto para verla cuando sus padres no estaban en casa. Y mucha gente que fue a ver “The Blair Witch Proyect” al cine no salió contenta, con el tiempo la película ha ido obteniendo reconocimiento y hoy en día se la valora como merece, pero a veces olvidamos que no siempre fue así. Se trata de una cinta con una gran carga atmosférica y que dedica gran parte de su metraje en tratar de que el espectador se meta en la piel de sus protagonistas, pero muchos de los que la vieron les pareció que la película padecía de una grave caso de pasanaditis y que tenía un final demasiado confuso.
Una cinta que los adolescentes se pasaban por debajo de los pupitres en el instituto para verla cuando sus padres no estaban en casa. Y mucha gente que fue a ver “The Blair Witch Proyect” al cine no salió contenta, con el tiempo la película ha ido obteniendo reconocimiento y hoy en día se la valora como merece, pero a veces olvidamos que no siempre fue así. Se trata de una cinta con una gran carga atmosférica y que dedica gran parte de su metraje en tratar de que el espectador se meta en la piel de sus protagonistas, pero muchos de los que la vieron les pareció que la película padecía de una grave caso de pasanaditis y que tenía un final demasiado confuso.
Pero “Paranormal
Activity” es una cinta fácil, entra como el agua, no deja nada a
la interpretación se sigue sin demasiado esfuerzo y es muy
satisfactoria para el espectador poco exigente. Todo está a plena
vista, no hay nada que suponer ni que imaginar y le da al espectador
casual de cine de terror lo que va a buscar al cine: algunos sustos
fáciles, una tensión creciente y una trama sin demasiadas
complicaciones pero lo suficientemente entretenida como para que no
te pongas a mirar el movil a mitad de proyección.
Y ya tenemos todos los
ingredientes que han propiciado una auténtica locura de estrenos
“found footage” y “mockumentary” en los últimos años: con
grandes posibilidades y asequibles de hacer para un estudio pequeño
por un lado, con éxito de público y extremadamente rentables para
un estudio grande por otro. Y así unos y otros han ido saturando
estos dos subgéneros hasta llegar al día de hoy, que nos
encontramos con “As Above, So Below”, de una gran productora
ahora mismo en cines en todo nuestro país y otras como “V/H/S”
Viral”, de una productora más independiente a punto de4
estrenarse.
Bueno, y hasta aquí la
primera parte de este artículo sobre los subgéneros “found
footage” y “mockumentary” y su repercusión en el mundo del
terror. En la segunda y última parte, trataré de acercaros a las
mejores y peores muestras que han visto la luz en los últimos años
dentro de estops estilos cinematográficos y lo que han le aportado
y lo han desgastado respectivamente, así como algunas joyas que han
pasado desapercibidas.
Espero que os haya
resultado interesante, nos vemos muy pronto.




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